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¡Necesitamos nuestras tierras, no palma aceitera!



El presidente de las Filipinas Rodrigo Duterte ha identificado la palma aceitera como una industria clave que según él podría impulsar la economía del país. Palawan y Mindanao serían las nuevas fronteras para la expansión de la palma. En especial Palawan es conocida por sus bosques tupidos y su rica biodiversidad y ha sido declarada Reseva de la Biosfera y Patrimonio de la Humanidad en los años 90.
El tipo de expansión de la palma aceitera propuesto por la administración de Duterte tendrá graves consecuencias no sólo sobre la economía de subsistencia que llevan los pueblos indígenas, sino sobre el medio ambiente de todo el país y las vidas de las futuras generaciones. Palawan ha sido testigo de un empobrecimiento creciente de la población y el deterioro progresivo de las selvas y los recursos naturales por las plantaciones de palma ya establecidas.
Mientras preparamos este mensaje, la presión de las grandes empresas que controlan los agronegocios se incrementa a un ritmo alarmante y nuestra organización contraparte Coalition against Land Grabing se están apurando para contrarrestar la presión y responder al llamado de socorro de las comunidades locales impactadas por las plantaciones de palma.


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Filipinas: detener la palma aceitera en Palawan



Empresas palmicultoras planifican convertir 20.000 hectáreas de tierra en la Reserva de Biosfera y Patrimonio de la Humanidad de Palawan.
Ya han talado 6.000 hectáreas para establecer plantaciones de palma aceitera, poniendo en peligro la biodiversidad, los recursos hídricos, los suelos agrícolas y los medios de vida de las comunidades campesinas y de los pueblos indígenas, agravando al mismo tiempo la pobreza rural.
Si continúa la expansión de la palma aceitera, quedará seriamente comprometida la sostenibilidad ambiental y ecológica de la provincia y la seguridad alimentaria de la población.
Por favor, apoye la petición de una moratoria para la expansión de la palma aceitera al gobernador de Palawan José C. Álvarez


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La palma aceitera hace estragos en Filipinas

Filipinas: la selva vale más que la palma aceitera

“La expansión de monocultivos de palma es para nuestra gente una tragedia. Destroza nuestro territorio ancestral y los bosques llevándonos a la miseria”, explica Artiso Mandawa de la red indígena ALDAW desde la isla Palawan.
En Filipinas, la palma aceitera se extiende sobre 50.000 has. Según el Plan Nacional de Desarrollo, pronto podrían ser 304.000 has más, con el supuesto fin de combatir la pobreza. Desde el punto de vista de los políticos, estas tierras están “deshabitadas” y son “improductivas” y “baldías”.
Lo que el gobierno no menciona: esas tierras pertenecen a pequeños campesinos e indígenas que cultivan arroz y legumbres, al tiempo que recolectan frutas, plantas medicinales y materiales para la construcción de sus viviendas. Los ríos abastecen agua limpia.
“Si nos quitan la tierra, violan nuestros derechos y nuestras familias morirán de hambre. No nos queda más remedio que oponernos”, aclara Rubenson Batuto, un indígena higaonon de la isla Mindanao. “Como habitantes ancestrales tenemos derecho a la tierra, aunque hasta hoy día nos sea negado”.
Los indígenas han logrado conservar la biodiversidad única con su modo de vida sencillo y cercano a la naturaleza. Los bosques tropicales y manglares albergan 49 especies animales y 56 especies vegetales amenazadas de extinción. Como el cocodrilo de filipinas (Crocodylus mindorensis), el faisán de Palawan (Polyplectron napoleonis) y una especie de mariposa de la familia de los papiliónidos endémica de las filipinas (Graphium megaera). La UNESCO declaró a Palawan reserva de la biosfera en 1990.
Por favor, firme la petición de ALDAW dirigida a las autoridades filipinas. Deben detener la expansión de la palma aceitera y respetar los derechos de los habitantes ancestrales de las islas.


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La cacatúa filipina en peligro

Defender la cacatúa filipina al borde de la extinción
 
Las cacatúas pasan volando sobre la estrecha franja de mar que separa la minúscula isla de Rasa de la mucho mayor isla de Palawan. Allí se alimentan, ya que la isla de Rasa es demasiado pequeña para toda la población de aves. Muy pronto, esta ruta vital para su supervivencia podría quedar entorpecida: en la costa de Palawan se planifica la construcción de una central eléctrica de carbón. La responsable es la Corporación Energética DMCI.
Tanto defensores del ambiente como de los animales han elevado sus voces de alarma: “el gobierno intenta dar una imagen verde de Palawan hacia afuera, vendiéndola como el último bastión ecológico de las Filipinas. Permitir una planta energética de carbón en un área altamente sensible poniendo así en peligro una especie animal, es una gran contradicción”, dice Peter Widmann de la Fundación Katala. La decisión del Consejo para el Desarrollo Sostenible en Palawan ignora los estudios de impacto ambiental, la voluntad del gobierno local y de los habitantes de Barangay Panacan.
Unas 260 cacatúas filipinas - la mayor población que vive en la naturaleza- viven en la isla de Rasa. Hace tan sólo 30 años vivían en casi todas las Filipinas pero ahora están clasificadas como “en peligro crítico” de extinción según la Lista Roja de Especies Amenazadas de la UICN. Y se estima que sólo quedan unas 1.000 en todas las Filipinas.
Estas aves enfrentan muchas amenazas: los madereros, la agricultura y la minería que destruyen su hábitat. También el tráfico ilegal de especies. Cazadores ilegales saquean casi cada nido que encuentran para vender las crías como animales domésticos exóticos.
 Si quiere apoyar a los defensores de la naturaleza en Filipinas, por favor, agregue su nombre a la carta que han preparado para presentar ante las autoridades.


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Tragedia ambiental en Filipinas por minería

Tragedia ambiental en Filipinas: la UNESCO mira y calla



En la isla de Palawan se desarrolla una tragedia: una nueva concesión a la empresa minera estatal. La extracción de níquel y cromo significa una amenaza a la biodiversidad del Estado filipino. Debido a su riqueza natural, en 1990 la UNESCO declaró al grupo de islas Palawan, un total de 11.500 kms cuadrados, como Reserva de Biosfera. A pesar de múltiples llamamientos de organizaciones de derechos humanos, la UNESCO no se pronuncia sobre la actual amenaza de los territorios donde conviven poblaciones humanas, animales y plantas. Por si fuera poco, un ambientalista ha sido asesinado.

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