Formosa, mortalidad y central nuclear

Formosa, mortalidad y central nuclear

Fecha de Publicación: 17/12/2009
Fuente: La Voz del Interior - Por Silvana Buján (BIOS)
Provincia/Región: Formosa


Mientras continúa en Copenhague la Cumbre sobre Cambio Climático, se profundiza en todo el mundo el debate sobre la situación actual del medio ambiente, la fragilidad de los ecosistemas y la ausencia de acciones responsables para el cuidado del planeta. En el país y en Córdoba, se renuevan las advertencias sobre los peligros potenciales que conlleva la desatención de los procesos contaminantes. Sobre el tema opinan una especialista en temas de ecología y un legislador. Silvina Buján.
Todos recordarán la frase "Dentro de poco llegaremos de Argentina a Japón en una hora volando en cohete por la estratosfera". Fue pronunciada en 1996 por el ex presidente Carlos Menem , ante un grupo de niños descalzos o en alpargatas, somnolientos por mal comidos y con las piernitas flacas que produce el hambre.
Formosa, Chaco y Corrientes tienen el triste privilegio de contar con los índices de mortalidad infantil más altos del país , según el Ministerio de Salud de la Nación. En estas provincias, entre 15 y 23 chicos mueren cada mil nacimientos . El aumento de la tasa se atribuye a la mala administración de fondos públicos, que no son destinados a sanidad, y también a la falta de políticas sanitarias efectivas. Los objetivos del milenio se hallan cada vez más lejos.
"El niño tiene derecho a vivir y crecer en un ambiente apto para su desarrollo pleno, que le proporcione salud y bienestar. (…) el derecho mismo a la vida depende, tanto en palabras como en espíritu, de un ambiente sano y seguro, así como de un desarrollo sustentable. En consecuencia, proteger el ambiente y, a la vez, proteger a la niñez son objetivos mutuamente inclusivos", dice en su introducción el Atlas de riesgo ambiental de la niñez en la Argentina , que acaba de presentar la Defensoría del Pueblo de la Nación y que se halla disponible en la Web.
Allí se comprueba que Formosa se ubica en el "top" de la vulnerabilidad . En el mapa de la República Argentina, el rojo oscuro sobre casi toda la provincia nos golpea y nos muestra que en Formosa se mueren más niños que en el resto de la Argentina. Lidera Formosa -cotejado con el Ministerio de Salud de la Nación- el listado de provincias con más mortalidad infantil.
El Atlas expone tres factores: contaminación industrial, contaminación por plaguicidas y ausencia de servicios básicos de saneamiento. Formosa no se debe preocupar por los dos primeros: ni tiene una densidad industrial que amenace su ambiente ni tiene el uso de la tierra con agricultura industrial que refleje un riesgo excesivo.
Las peores condiciones. ¿Por qué figura en rojo en el mapa de la vulnerabilidad infantil? Porque si se analiza el saneamiento ambiental, Formosa es la última de la lista. El mapa nos muestra de manera palmaria que los niños en aquella bella provincia se mueren más porque no tienen acceso al agua potable ni disponen de saneamiento básico suficiente .
Ausencia de agua potable más ausencia de cloacas es una ecuación que da como resultado niños muertos.
En ese contexto, ¿con qué autoridad moral se puede hablar de la posibilidad de instalar una central nuclear en esa provincia? Si no se es capaz de gestionar el suministro de agua para beber a miles de compatriotas, o de canalizar y tratar de manera adecuada sus excretas, ¿cómo, moralmente, podemos hablar de una central nuclear , que requiere de atenciones y cuidados infinitamente más complejos que un caño con agua para beber?
Según el último informe del Fondo Internacional de las Naciones Unidas para la Ayuda a la Infancia (Unicef), la mortalidad infantil en Argentina es todavía muy elevada y se aconseja focalizar las políticas sanitarias en la atención de las madres y recién nacidos, además de mejorar la información sanitaria desde la escuela.
La República Argentina, en vez de tender caños de agua para salvar vidas, tiende los tentáculos del ciclo nuclear, que abandona a su suerte las minas de uranio y que no sabe qué hacer con sus residuos.
Pobre pisito sudamericano. Los mapas de la vulnerabilidad infantil nos hunden en la vergüenza.

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