Proponen una nueva metodología de evaluación

Proponen una nueva metodología de evaluación sobre proyectos mineros

Fecha de Publicación: 01/12/2009
Fuente: Diario de Madryn
Provincia/Región: Chubut


Independientemente que el sí o el no a la minería a parecería tener ya un guiño oficial mediante la delegación de decisiones a la empresa estatal “Petrominera”, y hasta una pasiva aceptación de una gran parte de las comunidades, la actividad minera a cielo abierto ya existe y se practica. Tal vez no con las dimensiones de la megaminería de extracción de oro que se avecina, pero si con la magnitud que ha ido cobrando por ejemplo, la extracción de rocas de aplicación y no metalíferos, que se realizan en establecimientos de tamaños pequeños y medianos.
Por eso, un aporte interesante es la propuesta que hace unos meses comenzó a emitir Fundación Patagonia Tercer Milenio, proponiendo una “metodología” para la evaluación de los impactos y efectos positivos y negativos de la actividad minera. Esta metodología posibilita articular la sustentabilidad ecológica con la económica y social para evaluar ambientalmente la viabilidad o no del desarrollo de una actividad minera en una localización dada. Un modo maduro y profesional de analizar la factibilidad de emprendimientos donde el Estado es el único garante de que se hagan bien las cosas y que la gente pueda abordar sus temores, plantearlos y superarlos mediante una administración impecable.

Cambio de evaluación
En este marco es de destacar que en la actividad minera confluyen una serie de actividades extractivas y de transformación, disposición y transporte de productos que, según la tecnología aplicada, puede generar significativos impactos ambientales negativos. La forma tradicional de evaluar las implicancias ambientales de esta actividad se centra en considerar los efectos que ellas ocasionan en el ambiente, los que en gran parte implican sobrepasar el nivel de la capacidad de carga de los ecosistemas.
Las metodologías tradicionalmente usadas también determinan, en forma general, las medidas de remediación que deberían ser adoptadas. En general, estas medidas de remediación no restituyen el ambiente, implicando simplemente la concreción de ciertas formas de restauración.
El efecto directo de estas medidas “a medias” es, por lo menos, triple:
* El Patrimonio Natural constituido por los recursos no renovables disminuye, generalmente sin compensación;
* El Patrimonio Natural constituido por los recursos renovables se degrada, considerando que las medidas de mitigación, cuando se evalúan y efectivamente se implementan, no alcanzan a restituir las condiciones ambientales anteriores a la intervención;
* El Patrimonio Natural constituido por los recursos renovables se desaprovecha, considerando la oferta de recursos naturales de los distintos ecosistemas que podría ser utilizada todos los años sin solución de continuidad, en la medida que sea manejada en forma integral.
En base a estos conceptos, surge como necesaria una metodología que posibilite evaluar ambientalmente los proyectos de aprovechamiento minero, es decir a nivel ecológico, económico y social, considerando la totalidad de las potencialidades productivas generadas por el uso sustentable de los recursos naturales.

Otra mirada
El otro modo de abordar los impactos y actividades es considerando la zona en la que estén localizados los yacimientos de los recursos naturales no renovables en conjunto con los recursos renovables situados en la superficie, como una “Ecozona”, es decir una zona razonablemente homogénea que puede funcionar como una “fábrica de la naturaleza” que brinda su producción ecosistémica en la que se da la producción (extracción) de minerales, que no es la única.
El manejo integral de los múltiples productos ofrecidos por una “Ecozona” posibilita, por un lado, atenuar hasta minimizar (según el tipo de manejo y la tecnología que incorpore) los impactos ambientales negativos causados tanto por la extracción como por el procesamiento y transporte de los minerales en general y, por otro lado, reducir el desaprovechamiento de otros productos de la “Ecozona”, generando empleos productivos permanentes que, a la vez, posibilite en el futuro, el aumento de los mismos, contrarrestando los impactos negativos que causaría la posterior disminución o finalización de la producción del o de los yacimientos mineros.

Hay que estudiar
Para ello se debe asumir los costos requeridos para concretar un adecuado conocimiento de los recursos naturales renovables y determinar eficientes métodos de manejo de los mismos, para posibilitar la articulación de la producción sustentable de éstos con las tareas correspondientes a la actividad minera. Como un producto de la evaluación, podría ser necesario reestructurar las tareas mineras, debido ello a las características específicas del tipo de ecosistema y de la cuenca hidrográfica (región geográfica natural drenada por uno o varios ríos y sus afluentes).
El manejo integral de los recursos podría ser complementado con la reinversión de una porción de las ganancias del sector en el desarrollo de actividades productivas basadas en los recursos renovables, realizadas no necesariamente en la misma “Ecozona”, o Región.
La relación de compensación puede ser planteada entonces en diferentes formas, tales como:
* la generación de un capital natural que compense la disminución de reservas de fuentes energéticas no renovables, promoviendo el desarrollo y uso de fuentes renovables de energía.
* la generación de actividades económicas basadas en recursos renovables, que compense la pérdida de puestos de trabajo debido a la disminución o a la finalización de las actividades mineras;
* la generación de actividades productivas basadas en recursos renovables, que posibiliten la generación de ingresos a la provincia, en compensación de las regalías que éstas dejarían de percibir debido a la disminución o finalización de las actividades mineras;
* la generación de actividades productivas que compensen los posibles efectos negativos de la actividad minera sobre la biosfera (comprende la atmósfera inferior, los mares y la tierra), con implicancias sobre la capacidad de absorción de gases de efecto invernadero.
Concebida de esta forma, la evaluación ambiental de la minería tendría beneficios tales como adicionar a los beneficios empresarios de la minería los ingresos que serían generados como resultado de las actividades productivas basadas en el aprovechamiento de recursos renovables; justificar, en base a los mencionados beneficios adicionales, los cambios tecnológicos que deberían adoptarse como componentes de la estructura productiva de la minería a efectos de minimizar los impactos negativos; posibilitaría acceder a un mayor conocimiento del medio, lo que podría posibilitar una disminución de los costos de diversas actividades productivas, en especial los concernientes a la infraestructura y al mantenimiento de la misma; reducir sustancialmente los costos de reparación, cuando las actividades productivas lleguen a su fin por agotamiento, en términos económicos, del recursos y hasta anular pérdidas significativas de puestos de trabajo, hacia la finalización de la extracción minera.

Con historia
La base de esta metodología propuesta fue elaborada en 1988 en la Argentina, probada, complementada y publicada en l993 por la Provincia de Entre Ríos, con la asistencia financiera del Consejo Federal de Inversiones y la Fundación Bariloche. Posteriormente, en l996 fue publicada por el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente y el Instituto de Economía Energética / Fundación Bariloche.

Una fórmula seria
La metodología se basa en la determinación de tantas “Ecozonas” como se considere necesario según las características del territorio en el que se proyecte realizar el aprovechamiento de los recursos naturales.
* Cada “Ecozona” es considerada como una “fábrica de la naturaleza”, dotada para la producción de múltiples productos. Los costos necesarios para esta producción corresponden a las inversiones y gastos necesarios para acceder a un adecuado nivel de conocimiento cualitativo y cuantitativo de todos los recursos naturales existentes en esta “Ecozona”.
* Esto implica también el conocimiento de la dinámica de los mismos, así como el de las formas de manejo integral, las características de los mercados actuales y potenciales de los posibles productos, las tecnologías que deberían ser usadas, los procesos sociales participativos protagónicos que deberían ser promovidos, y la currícula de la comunicación social que debería ser aplicada a nivel de los diversos sujetos sociales, para el manejo de la Ecozona si se pretende hablar de explotación minera en el marco conceptual del Desarrollo Sustentable.

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